Tarta de espinaca y queso... #Cambiemos

/ 3/9/15


Cambiar. Cambio. #Cambiamos. La naturaleza misma del cambio constituye la quintaesencia de la propia naturaleza humana. Cambiamos lo queramos o no, para bien o para mal, para mejor o para peor, pero siempre cambiamos. Ya lo preguntó la Esfinge y lo respondió Edipo: ¿Qué ser, provisto de voz, es de cuatro patas, de dos y de tres? El hombre, claro. Gatea cuando es niño, camina erguido en su juventud y se apoya en un bastón al llegar al ocaso de su vida.
Cambiamos. #Cambiemos. A veces resulta que el cambio aparece oculto en pequeños pasos, pero luego advertimos que el paso, por más pequeño que sea, es siempre parte del cambio. El cambio es moverse. No-permanecer. Cuando nos movemos, quizá aún aletargados, ya cambiamos. Incluso cuando cambiamos hacia lo posible porque lo mejor no era opción, el cambio sucedió y es siempre saludable. Mutar. Cambiar.

Salir de nuestra zona de confort. Generar lo distinto. Buscar el otro lado de la luna. Pensar en contrarios. Virar a estribor o a babor. Soportar las tormentas enhiestos. Hacer frente a lo que sigue con la convicción del cambio. Dejar de huir para seguir con sentido.
Cambiar asume una elección, implica elegir. Elijo salir de donde estoy y eso ya es cambiar. Elijo detenerme y enfrentar y eso es cambiar. Elegir es cambiar con responsabilidad, asumir el cambio como posible y estar dispuesto a librar batalla a sus consecuencias.
Cambiar con sentido y con responsabilidad. Elegir entre lo que puede ser, lo posible frente a lo deseable, para asumirnos responsables de esa elección. No vale elegir lo que no habrá de ser y quedarnos sin cambiar, ocultos en la no-elección. Nos comprometemos con lo posible y asumimos el sentido pleno del cambio. Tomar el cambio en su dimensión plenipotencial, de realización concreta.
Estamos en épocas electorales. Como dijo el periodista Pablo Rossi: las próximas elecciones presidenciales habrán de marcar el talante del país. Y qué mejor talante podemos ofrecer a las próximas generaciones que haber crecido en el sano ejercicio democrático que requiere del recambio -real, efectivo y concreto- como mecanismo que augura nuevas ideas, nuevas personas, nuevas historias. #Cambiemos. El cambio es un modo de crecer. Requiere de valentía: vencer el miedo a equivocarse, asumir limitaciones, tomar posición.
Y como hoy se trata de cambiar, yo cambié la masa de tarta que uso habitualmente por la versión que trae mi tarta de espinacas y queso favorita. Mucha manteca, sí: el cambio requiere de concesiones y ajustes. Pero es bueno en sí mismo.
Esta receta está especialmente dedicada a mi hermana pequeña que se animó a cambiar para darse una oportunidad. Y dado que además me preguntó acerca de cómo cocinar las verduras de hoja, va esta tarta y la sugerencia de ver el video de Paulina cocina, donde se cuece la espinaca con el mismo método de la Nonna Coca. Me queda pendiente para un próxima vez la  tarta de atún y acelga (o espinacas) que se hace en crudo.
La receta es de un blog norteamericano: A family feast y la tengo muy bien guardada en mi tablero de Pinterest donde van a parar todas aquellas recetas que resultaron exitosas.
Animarse a cambiar. Ponerse en movimiento. A veces Dios solo nos pide que intentemos mover la piedra...


Tarta de espinaca y queso

Ingredientes

Masa

  • 1 1/2 taza (té) de harina leudante (o harina 0000 con el añadido de 1 cucharada de polvo para hornear/leudante químico/polvo Royal)
  • 1/4 cucharadita (té) de sal
  • 1 cuharadita (té) de azúcar
  • 100 g de manteca/mantequilla, fría de la heladera, en cubos.
  • 4 o 5 cucharadas de agua helada

Relleno

  • 1 atado de espinacas (crudas)
  • 1 cebolla mediana (aprox. 80 gm)
  • 1 cucharada de manteca
  • 200 g de queso de pasta semidura (chubut, gouda, emmental, fontina, gruyer)
  • 3 huevos
  • 100 cc de crema de leche/nata
  • 3/4 taza (té) de leche
  • 2 cucharadas de avena arrollada gruesa *
  • 2 cucharadas de queso de pasta dura rallado (sardo estacionado, reggianito, parmesano)*
  • Sal, pimienta y nuez moscada a gusto

Procedimiento

Para la masa

  1. En un perol disponer los secos (harina, sal y azúcar) e integrar.
  2. Añadir los cubos de manteca fría y con las puntas de los dedos formar un arenado.
  3. Tomar la masa con ayuda del agua helada pero sin amasar.
  4. Formar un bollo y dejar descansar mínimo 30 minutos, tapado, en la heladera.
  5. Una vez que la masa descansó, estirar con palote y forrar una tartera de 27-30 cm, cubriendo los bordes.
  6. Esparcir sobre la base de la tarta las cucharadas de avena* y queso rallado*. Reservar.

Para el relleno (y el armado)

  1. Lavar las hojas espinaca con abundante agua y una cucharada de vinagre blanco. Escurrir solo para quitar el exceso de agua.
  2. Poner al fuego una olla amplia con unos 3 cm de agua. Llevar a ebullición. (SIN SAL)
  3. Cuando el agua comience a hervir añadir las hojas de espinaca y contar 5 minutos, tapadas.
  4. Retirar del fuego. Colar y escurrir, ahora sí, quitando todo el exceso de agua.
  5. Picar groseramente y reservar.
  6. Cortar una cebolla en cubitos (brunoise) y rehogar en una cucharada de manteca.
  7. Añadir la espinaca picada, condimentar con sal (poca cantidad porque hay que agregar el queso), pimienta y nuez moscada y apartar del fuego. Reservar.
  8. En un perol batir los huevos, con la crema, la leche y una pizca de sal.
  9. Añadir la espinaca con la cebolla (a temperatura ambiente) al batido de huevos y leche.
  10. Integrar y añadir, por último, el queso de pasta semidura rallado con el ojo grande del rallador.
  11. Verter sobre la masa previamente reservada.
  12. Llevar a horno caliente (250°) por 10 minutos, bajar a templado (210 °) y cocinar 20 minutos más o hasta que la masa resulte crujiente y la superficie dorada.


15 comentarios

  1. con mucho quesoooo!
    me encanta, muy buena receta!

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    1. Gracias, Ivi!!
      Esta tarta es de las favoritas de mis niños.

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  2. A mi me gusta mucho esta tarta con espinacas, aunque hago una masa con aceite de oliva, calorías también tiene, pero de cuando en cuando se apetece.
    Me ha gustado la frase de Salir de la zona de confort, a veces hay que arriesgar para avanzar.
    Besos.

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    1. Hola, Ana !
      Normalmente, uso una masa con base de aceite. Esta es para ocasiones especiales, digamos. ;)
      La zona de confort es lo que más cuesta, me parece, porque primero cuesta identificarla y luego tomar la decisión de abandonarla. Y sí, si no arriesgamos es difícil percibir la marcha.

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  3. Se ve riquísimo. La voy a hacer...luego te cuento. Un beso!!

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  4. Querida Silvia;
    Me alegra mucho tu vuelta. Comparto todo lo que escribes sobre el cambio y las elecciones personales que conlleva. Todo el mundo no es capaz de verlo y mucho menos de llevarlo a cabo. Si además se trata de unas elecciones, a veces, cambiar, sirve para poco por desgracia.
    Espero que en tu país se produzca ese cambio y funcione.
    Tu tarta es de las que me gustan y mucho, pero claro, sin manteca.
    Por cierto, en la foto, que no había visto, estás preciosa.
    Muchos besos

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    1. Gracias, Marisa !
      Qué tema poner una foto en el blog !!! Ja-ja !!! Pero ya iba siendo hora, no?
      Ay, las elecciones .... en estos momentos aciagos que atravesamos como humanidad, nosotros debemos resolver cuestiones tan elementales como entender que la democracia no requiere de caudillos ni de líderes, sino de personas comprometidas con la potestad pública que les ha sido encomendada por el único soberano: el pueblo. En fin .... ¿no te da la sensación de que a veces marchamos hacia atrás, como el cangrejo?
      La base de la tarta es para ocasiones especiales. En general, hago una masa con base de aceite, pero a veces amerita manteca ;) .
      Bs.,

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  5. MI QUERIDA SILVIA...
    Te felicito porque tu publicación es de diez!!!
    Hoy además de la TARTA que tiene que estar deliciosa, si pongo las dos cosas en la balanza, el platillo se inclina por EL PÁRRAFO amplio, lleno de madurez, de dignidad, de consecuencia,de sabiduría en una palabra.
    MIL GRACIAS QUERIDA por esta aportación que hace reflexionar y con ello decidir para bien o para peor, pero a buen seguro para CAMBIAR.
    Mil besos hasta pronto y por favor con los cambios, no pierdas tu ESENCIA!!!
    Conxita

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  6. Querida Silvia,
    Gracias por esa reflexión que nos has regalado. Me ha encantado leerte.
    Creo que no eres muy amiga de la zona de confort porque siempre intuyo constantes cambios y movimientos a tu alrededor. Como te adaptas a ellos es lo que te hace especial. Te mando un abrazo muy especial.

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  7. Mi querida amiga, he estado casi dos meses sin poder hacer lo que mas me gusta que es estar por aqui publicando y visitando , pero el trabajo de este verano me lo ha impedido asi que ahora que ya estoy mas tranquila no me perdere nada de lo que publiques esta tarta salada es una delicia y tu entrada muy bonita y verdadera. Mil besicos tesoro

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  8. Clap, clap, clap!! si, #cambiemos!! hay tanto por hacer :)
    La masa de la tarta es como la que hace mi mamá.. deliciosa!!
    Besossss :)

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  9. Riquísima la tarta y los comentarios, cuánto miedo tenemos a cambiar....

    Ha empezado esta época del año que a muchos pone tan melancólicos, y que muchos otros disfrutan porque el calor ya nos dice adiós, por sus colores tan especiales. Hoy os traigo un post sobre ruedas, deseó que lo disfrutes. Me sigues Elracodeldetall.blogspot.com

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  10. Hola Silvia! llegué a tu blog a través de Salomé de Bloc de Recetas, veo que tenemos otras blogueras en común. He estado mirando tus otras entradas y me gustaron mucho, sobre todo que no sólo se cocina por aquí. Te mando un abrazo desde el otro lado de la Cordillera que nos une, Pamela

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  11. Hola Silvia!!
    Como me gustan este tipo de tartas, voy tomando nota que me gustará prepararla.
    Gracias por compartirla.
    Un saludo.

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  12. UN DULCE DÍA DE NAVIDAD PARA TI Y LOS TUYOS MI QUERIDA SILVIA!!!
    Gracias por el CARIÑO que me muestras durante todo el año.
    NOS LEEMOS TESORO, PASADLO MUY BIEN :))))
    Conxita

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