Torta de calabaza y manzanas... una receta BBSS

/ 20/11/12

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Marisa, del fantástico blog Termophan, lanzó hace algún tiempo una convocatoria sumamente comprometida con la realidad, de esas que revolucionan tu cocina y te hacen reflexionar acerca de la naturaleza de algunas cosas: dar a conocer recetas de comidas saludables, nutricionalmente completas y que pusieran sobre el tapete la discusión acerca de las viandas escolares.

Llamó a este proyecto "Recetas por una buena causa" ¡y vaya que si lo es! Así surgió la idea, con forma de Unidad Didáctica -porque, a fin de cuentas, Marisa es docente de alma, vida y vocación- de colectar recetas que cumplieran con con el requisito de Buenas, Baratas, Sencillas y Saludables a fin de conjugar los festejos de los 18 meses del blog con su preocupación a acerca de la alimentación de los escolares. Como ella misma lo dijo:

Nunca he utilizado el blog para hablar de temas sociales o políticos, pero necesitaba hacer algo, aunque no sirva para mucho. Por eso, os invito a participar en este reto. Un blog de cocina, puede servir para esto ¿por qué no?; por ello, mi celebración es un reto al que he llamado “BBSS, recetas por una buena causa”. No hay regalos, ni sorteos, sólo la satisfacción de participar en una causa solidaria.

Supe de esta convocatoria por Mai, a quien conocí por la convocatoria de Fruta Justa. Estas cadenas de favores me deslumbran, alimentan mis esperanzas de un mundo mejor por venir y de algún modo las ofrezco como tributo de paz para el Oriente Medio que se desangra ... 

La convocatoria casi llega a su fin: el 30 de noviembre. Pero yo invito a quienes lean este blog hasta entonces que traten de sumarse. Realmente funciona: fíjense que gracias a Marisa conocí la convocatoria Mesa para 7000 millones a la que también pienso sumarme. 

En cuanto a la receta, algunas de las pautas que ha dado Marisa es que no debe contener alimentos precocidos ni azúcar en exceso, así que creo que mi receta va de maravillas con la consigna. Se trata de un bocado dulce, un tanto exótico para lo que estamos acostumbrados en concepto de torta: no lleva huevos, ni harina blanca, ni azúcar.



Hacía un tiempo que tenía un paquete de sémola para preparar unos ñoquis a la romana (que por miedo al fracaso contundente nunca he hecho) y estaba en la búsqueda de una receta fácil que llevara sémola. Digamos que la receta llegó a mi mail, en forma del Newsletter de la Revista de Maru Bottana. Tenía la receta y tenía el reto.

Creo que es un tentempié dulce especial para los niños. ¡Espero ansiosa que mi sobrino cumpla 6 meses para que pueda probarlo! Y como no lleva huevos y el queso es opcional es una buena receta para vegetarianos y veganos. Ni qué hablar de quienes por razones de salud no consumen azúcar o huevo.   

He preparado esta receta dos veces. La primera siguiendo la receta al pie de la letra (aquí) salvo por el coulis de ciruelas y la segunda con algunos ligeros cambios en los ingredientes. Solo tiene dos secretos: paciencia en la cocción de la fruta y la calabaza (calabacín) y 24 hs de frío antes de consumir.

 Torta natural de calabaza y manzanas

Para la torta:
500 g de calabaza (calabacín) 
5 manzanas rojas (red delicius)
1/4 taza de leche
1/2 taza de coco rallado tostado
3 cucharadas de ghee (o aceite neutro, en su defecto)
2 cucharadas de vainillina
1 cuharada de almendras tostadas y picadas
6 cucharadas de sémola cruda

Para la cubierta:
1 taza de queso crema tipo Philadelphia
2 o 3 cucharadas de azúcar impalpable (glass)


Lavar la calabaza y cocinarla en el horno entera durante 1 1/2 h aproximadamente. Lavar las manzanas, envolverlas en papel de aluminio y cocinarlas en el horno hasta que esté tiernas al punto de puré.

En una placa, tostar el coco rallado y las almendras hasta que comiencen a despedir perfume y tomen un ligero color ambarino.

Una vez que la calabaza y la fruta está cocida, quitar  semillas y piel  y disponer en un bol amplio, conservando los jugos de cocción. Integrar en un bol con un pisa-puré hasta obtener una textura lisa.

Añadir el resto de los ingredientes. Integrar y llevar a horno medio por 40 minutos o hasta que la superficie esté dorada, en un molde previamente enmantecado y cubierto con papel manteca. 

Una vez que entibió, desmoldar y conservar 24 hs. en la heladera.

Antes de servir, cubrir con cobertura de queso crema y azúcar impalpable. Decorar con hojas de menta fresca, coco rallado tostado y briznas de piel de naranja..


Berenjenas en escabeche... concurso El Gourmet y Mabe

/ 16/11/12

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Ya he comentado acerca de un canal de televisión al que soy particularmente afecta: El Gourmet. En general, debo decir que soy una persona anti televisión, pero por fortuna hace varios años -justo en sus inicios- descubrí este canal cuyo slogan -"amante del buen vivir"- puede sonar un poco snob pero también permite un sin fin de interpretaciones.

Y ahí voy yo, donde el buen vivir me remite a las cosas simples, de familia, de naturaleza, de poco artificio y mucha cultura.

Como decía, casi no veo televisión pero cuando lo hago o es El Gourmet o quizá, si coincide con algún segmento de cocina, Utilísima. Ahora bien,  si se trata de Dolly Irigoyn, Osvaldo Gross, Pedro Lambertini, Francis Mallmann, el Gato Dumas, Zahie Téllez, Ohno, Fernando Trocca, Juliana López May o su hermano Máximo... bueno ¡no tengo que pensarlo demasiado!

Resulta, que en ese marco supe que el 12 de noviembre El gourmet lanzaba un concurso de fotografías de comidas  con una preciosa cocina de la línea Mabe como premio. Y claro: ¡quiero esa cocina!  Así es que preparé la foto de mi receta emblema: berenjenas en escabeche. Hasta ahora no hay quien se haya resistido a ellas, son cita obligada de todo evento, reunión o cena en la que estemos presentes.

La receta se la debo a la hermana de mi esposo. Así que también sirva esta entrada como una especie de homenaje póstumo.

Finalmente, si alguien desea sumar su voto a mis berenjenas puede hacerlo en este link. Eso sí, no se sorprendan con la foto. Dado que además de anti tele soy anti Facebook (o así me declaro hasta ahora, al menos) subí la foto con mi nombre pero con el perfil de Facebook de mi esposo. Podrán conocer a mi compañero inclaudicable de las más variopintas aventuras. 


Berenjenas en escabeche con aderezo provenzal

Ingredientes

1 kg de berenjenas de tamaño  parejo.
2 hojas de laurel
1 taza de café de vinagre blanco (o vinagre de alcohol)
4 o 5 dientes de ajo
1 taza de hojas de perejil fresco
C/n de granos de pimienta blanca y negra
C/n de sal gruesa y fina
1 punta de cuchillo de ají molido
1 taza de té de aceite neutro (maíz, girasol)
1/3 taza de vinagre de manzana

Procedimiento


Lavar y cortar las berenjenas -con piel- en porciones de tamaño parejo. 

Disponer en una olla amplia, con abundante agua a la que se le ha añadido granos de pimienta blanca y negra, las hojas de laurel, sal gruesa, 2 dientes de ajos enteros y el pocillo de vinagre blanco.

Llevar a fuego mínimo y tapar. 

Una vez que el agua rompe el hervor, controlar 10 minutos y apagar el fuego. Se debe "espiar" que todas las berenjenas hayan cambiado el color de blanco a gris, por lo que conviene remover con cuchara de madera, al menos una vez, cuando comienza a hervir.

Dejar la cacerola tapada hasta que baje la temperatura, tanto que al tocar el agua no nos quememos. En un kilo de berenjenas esto puede llevar 2 hs tranquilamente.

Acomodar las berenjenas ya cocidas en un colador con sumo cuidado para que no se rompan. Dejar escurrir a menos 1 hora a temperatura ambiente, cubiertas con un lienzo o la misma tapa de la cacerola. 
   
Aderezo
Picar a cuchillo el perejil y los 3 dientes de ajo restantes. El tamaño es a gusto de cada quien. A nosotros nos gusta picado muy fino. 
Emulsionar el aceite con el vinagre, cuidando siempre la proporción de 3 a 1 (aceite x vinagre)
En un bol disponer el ajo y el perejil picados, sal fina a gusto, pimienta blanca y negra de molinillo a gusto y la punta de cuchillo de ají molido. Añadir la emulsión e integrar.

Servicio
En una fuente de presentación disponer un poco del aderezo y acomodar prolijamente las porciones de berenjena, volver a colocar aderezo, otra capa de berenjenas y terminar con aderezo. Reposar antes de servir.

Opcional
Estas berenjenas se pueden guardar como conserva, en ese caso añadir al frasco o la fuente las hojas de laurel de la cocción y cubrir completamente con aceite antes de envasar. 

Consideraciones a tener en cuenta:

  • Elegir berenjenas de piel tersa y suave, turgentes a la vista y que en su forma no tengan una panza desmesurada porque eso indica que tendrán demasiada cantidad de semillas y podrían resultar amargas.
  • Cuando comencé a hacer esta receta, hace unos 10 años, era necesario dejar las berenjenas  cortadas descansando con abundante sal gruesa en un colador. Con el tiempo las berenjenas ya no tienen ese amargor característico así que este paso lo omito. No obstante, cada quien sabe cómo son las berenjenas que consigue en su terruño. Si hace falta, se disponen en un colador capas de berenjena con sal gruesa. Se la deja reposando a temperatura ambiente en un colador. Al cabo de 1 hora, habrán soltado un líquido amarronado. Enjuagar con agua corriente para quitar el exceso de sal y listo para comenzar con la receta. 
  • Si las berenjenas son pequeñas, se pueden cortar en círculos y entonces son ideales para bruschettas. Si son de un diámetro superior a los 6 cm, las corto en círculos y luego el medio o en cuartos según las vaya a utilizar como guarnición o como tentempié.
  • El éxito de la receta está en escurrirlas muy bien después de la cocción. Ese es el paso más importante. Si se cuenta con poco tiempo, se puede acelerar el proceso cocinándolas 15 o 20 minutos (en lugar de diez) y retirarlas de inmediato de la cacerola. pero nunca omitir el escurrido.



Cookies de avena y pasas... galletas para el presidente Obama

/ 12/11/12

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El pasado martes 6 de noviembre tuvieron lugar las elecciones de EEUU que dieron por reelecto  a Barack Obama.

Al igual que cuando tuvieron lugar las elecciones en Venezuela, me quedé hasta que supimos quién había ganado. Fue distinto el resultado. Fueron muy distintas mis emociones.

¡Qué felicidad saber que ganó el presidente Obama! Claro que muy poco importa qué pueda pensar al respecto alguien de los confines del mundo (dicho esto del confín en sentido literal y metafórico). Pero pienso que para la clase de ciudadanía que pretendo forjar en mis hijos, el presidente Obama es un ejemplo en muchos sentidos.

De alguna manera representa la evolución de la humanidad hacia una sociedad más justa, plural, tolerante. Una sociedad menos racista,  parcial y obsecuente. Cuando tuvo lugar la jura presidencial en enero de 2009, recuerdo que me levanté muy temprano para estar atenta al desarrollo de la ceremonia. Recé el Rosario y estaba muy preocupada pensando que una tragedia podía enlutar lo que significaba un claro avance de la humanidad: un presidente negro en USA, cuando la misma situación 50 años atrás (¡¡apenas 50 años!!) hubiese sido impensable.

Luego los analistas dirían que aquellas elecciones, sobre todo en las primarias, fueron especialmente significativas: no solo se postulaba un presidente negro (Barack Obama), sino que el adversario era una mujer (Hillary Clinton).

Así las cosas, el presidente Obama recibiría el Premio Nobel de la Paz y muchas voces se dejaron oír acerca de lo injustificado del mérito. En mi opinión, ese premio fue un reconocimiento a la sociedad estadounidense que nos dio a todos los demás pueblos del mundo una lección imperdible de sana democracia, ciudadanía ilustrada, trabajo por la paz, aceptación de las diferencias y las minorías sin necesidad de que una implique a la otra. Así, el Premio Nobel de la Paz está en manos quien supo encarnar los cambios de la nueva humanidad, hacerse eco de un mundo mejor.

Claro que más me hubiese gustado que USA retirara sus tropas definitivamente de cualquier lugar del mundo. Que las palabras guerra, armamento, acciones bélicas, daños colaterales y todas que se asocian a ellas hubiesen desaparecido completamente de los diccionarios. No ha sido así, sin dudas. Y como en toda gestión política es pasible encontrar aciertos y desaciertos, coincidencias y desconciertos. No obstante, me sumo a las palabras del presidente reelecto y firmemente creo que lo mejor está por venir.

Realmente, en mi casa las elecciones presidenciales se vivieron con mucha emoción y expectativa. Así que el domingo por la tarde, cuando ya solo quedaba esperar al martes, hicimos con mis hijos las "galletas del presidente Obama".

Cuando hicimos estas galletas, mi hijo preguntó: "¿Por qué apoyamos al presidente Obama, mami?". Y decididamente lo apoyamos por que él representa una nueva época, encarna en sí la posibilidad de un mundo más tolerante, abierto y, sobre todo, rico en su diversidad. Suerte la mía con dos hijos maravillosos que me apoyan incondicionales en cada una de mis cruzadas. 

Estoy segura de que es así. ¡Vamos con las galletas!

Tenía ganas de hacer estas galletas de pasas y avena desde que vi unas cookies de cacao en el fantástico blog de Paula. (Me muero de ganas de contar cómo llegué a su blog, pero será mejor que lo dejé para otra entrada). Entonces, tenía las cookies pendientes y la necesidad imperiosa de dar cuenta de las elecciones que nos mantuvieron ocupados durante las últimas semanas. La combinación no podría haber sido mejor. Claro que un cheescake newyorkino también hubiese ilustrado muy bien el post y cuánto mejor el pollo frito al estilo sureño.... pero estas cookies refieren a la perfección el espíritu norteamericano. Y de eso se trata esta entrada.

Tenía la receta de Paula como base. Pero esto tenía que ser bien norteamericano así que busqué en el site de Martha Stewart, pero quedé perpleja ante la cantidad de comentarios negativos acerca de los resultados con su receta. Luego me acordé de una marca -que llevo años sin ver en estas pampas, por cierto- que quizá pudiera ayudarme: Betty Crocker.

La receta de Betty C se puede consultar aquí. La mía resultó una especie de sinergía entre la inspiración que recibí de las cookies de Paula, la receta de Betty Crocker y mi intuición (sería falsa modestia no decirlo así).
El resultado: unas galletas deliciosas que mis hijos llevaron al día siguiente a la escuela.

Estas son mis galletas de avena y pasas para conmemorar las elecciones 2012 de USA. 

CONGRATULATIONS, president Obama! 


Betty Croker´s Oatmeal-Raisin Cookies

Ingredientes: (20 galletas grandes)


2/3 taza de azúcar orgánica
100g de manteca (mantequilla) pomada 
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 cucharadita de canela en polvo
1 cucharadita de esencia de vainilla
½ cucharadita de polvo para hornear
½ cucharadita de sal
2 huevos
2 tazas de avena tradicional
1 1/2 tazas de harina común (000)
1/2 taza de pasas de uvas negras sin semillas, hidratadas en té negro


Preparación:

Preparar una taza de té negro e hidratar en él las pasas de uva.

Tamizar los secos y reservar (harina, bicarbonato de sodio, canela en polvo, polvo para hornear, sal).
En un bol amplio integrar la manteca pomada con la azúcar, los huevos y la esencia de vainilla. Añadir los secos, la avena y las pasas (a las que se les ha escurrido el té) e integrar.

Darle a la masa forma de rollo (6-8 cm de diámetro) con ayuda de un film (puede ser film de cocina, papel encerado o una bolsa plástica limpia) y reservar en el frío hasta que endurezca lo suficiente para cortar con cuchillo.

Retirar el rollo de la heladera (nevera o refrigerador) y cortar rodajas de 1 cm de grosos aproximadamente. Disponer en una placa para horno y volver al freezer o congelador. Con unas 2 hs de congelado ya se pueden cocinar.

Para cocinarlas, precalentar el horno a temperatura moderada. Retirar del freezer e inmediatamente llevar a un horno medio-alto por espacio de 15 minutos, aproximadamente.

Notas de color:
El paso del congelado se puede evitar. Lo que se logra con él es que las galletas conserven su forma durante la cocción y no se expandan de más. 
Como utilizo siempre la misma placa para las galletas, en mi caso no es necesario enmantecarla previamente. 





Mates de miel para María Ovando.... yerba mate, tarefa

/ 29/10/12

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Pues librará al mendigo que a él clama,
al pequeño que de nadie tiene apoyo;
él se apiada del débil y del pobre,
él salvará la vida de los pobres;
de la opresión violenta rescata su vida,
y su sangre que es preciosa ante sus ojos.
Salmo 72 (71, 12-14)





¿Cuántas María Ovando hay en mi país? ¿Cómo saberlo, no? Ella le ha puesto nombre y rostro a una historia de exclusión, desidia y oprobio que se repite cada vez más. María no solo no sabe leer y escribir: María no sabe cuándo nacieron sus hijos, María no sabe cuánto tiempo lleva de encierro, María no recuerda   mucho más que lo que siente en la piel y en el alma. Y no es capaz de ponerlo en palabras. Solo el dolor inexpresivo de María acompañó el silencio de Carolina.
Cuando vi este informe anoche no sabía qué era la tarefa. Nunca había escuchado la palabra. Esta mañana busqué en interrnet y me di con que es el proceso de recolección de la yerba mate.
Yo tomo mates. Si la amistad en nuestro país está simbolizada por el mate, mi mate de ahora en más debe servir para rescatar a María Ovando y todas las María que hay en ellas. Nunca más me olvidaré de María porque la recreo cada vez que tomo mates.
Saber nos hace responsables. ¿Qué podemos hacer con esto? 
Mi contribución es difundir. Darle voz al silencio de los olvidados.




Mates de miel para María Obando

Yerba mate
Hojas de té de burro (una hierba de la familia de las verbenáceas, también llamada té poleo riojano, burrito, poleo de Castilla, hierba de burro)
Azúcar
Agua a 80°
Miel

Utensilios
1 mate
1 termo (o vaso Dewar)

Para un litro de agua, disolver 4 cucharadas de miel en un vaso con agua caliente. Completar el litro de agua en el termo y reservar.

En el mate, colocar yerba sobre uno de los costados. Tapar con la mano y agitar ligeramente para desprender los perfumes de la yerba. Disponer el mate de forma tal que la yerba quede recostada a 45° sobre uno de los lados. 
Apenas humedecer el extremo inferior de la bombilla en azúcar y acomodarla sobre la parte con menos yerba del mate. Añadir 1 o 2 hojas de té de burro en el mismo lugar. Echar el agua sobre ese lado, lentamente, para que la yerba y el agua de miel infundan de a poco.







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