Coliflor frita... al pelar la cebolla con tía Alia

/ 30/11/15

La cebolla… su forma circular y estructura en capas ya había cautivado a los antiguos egipcios, quienes supieron ver en ella una metáfora de la vida eterna, dl infinito que se recrea así mismo, capa tras capa.
Las cebollas fueron escarcha y leche en el canto dulce, triste y melancólico de Miguel Hernández. Y fueron objeto de culto, muestra del poder de la tierra en la oda de Pablo Neruda. La cebolla que se abrió en mil capas, algunas a conciencia y otras como un grito reprimido, fue la de Günter Grass.
“Cuando se lo atosiga con preguntas, el recuerdo se asemeja a una cebolla que quisiera ser pelada para dejar al descubierto lo que, letra por letra, puede leerse en ella: rara vez sin ambivalencia, frecuentemente en escritura invertida o de otro modo embrollada. “ (G.G., Pelando la cebolla).
Somos relato, somos recuerdos. Nos construimos en nuestra humanidad a partir de las historias que nos cuentan, que nos contamos y que contamos. ¿Cómo, entonces, no apelar al relato autiobiográfico para revelar un secreto guardado bajo el estigma? La cebolla que exuda recuerdos agrios y avergonzados de un joven que ¿sin saberlo? se enrola en las filas de la juventud hitleriana. La misma que recuerda a la madre diciendo que tenían un cliente judío y no era malo; la madre que no lo fue a despedir a la estación del tren; la madre que habría de prefrir una muerte temprana antes que “contar” los horrores de la ocupación rusa en Danzing.

El recuerdo de la madre de GG atraviesa de punta a punta toda la historia, que no es novela, no es autobiografía, no es ensayo: es el decir de un hombre en la senectud, una vuelta al final del camino que requiere de luz sobre aquellas partes que quedaron en la penumbra. El umbral. La zona de claroscuros donde la vida cruza con la muerte, lo que se recuerda con lo que se olvida, lo que dignifica con lo que envilece.
Todos somos una cebolla. Hay quienes la pelan a edades tempranas y quienes se la guardan para sí. A veces las cebollas se convierten en naturalezas muertas y requieren, con clamor o en hilos inaudibles, de una voz ajena pero propia para ser rescatadas de la sin-memoria. Otras, se pelan hacia adentro, capa por capa, se van durmiendo en el sueño de los justos y como si en lugar de pelar una cebolla se destejiese una prenda querida, lo que queda es el inicio, cuando la inocencia lo cubría todo y el mundo era justo, era bueno, era diáfano….
G.G. murió abrumado por la mala acogida de esa confesión políticamente incorrecta. Pero necesitaba decirlo, quizá como un modo de exorcizar ese pasado del que se arrepentía. Somos nuestras historias y Günter Grass no es menos Günter Grass por haber dicho quien fue: por el contrario, se volvió un hombre más auténtico, más vulnerable, más Günter Grass. El mismo que con cada capa de la cebolla va construyendo la imagen materna que su alma atribulada y anciana necesita para descansar en paz.
Todos somos cebollas.
Carmen, de Tía Alia [recetas], nos invitó a honrar la memoria de tía Alia preparando la última receta de su reto, o lo que es lo mismo, la receta de su último reto. Como le dije a Carmen, pienso que muy de vez en cuando, el azar se une en pequeñas cotidianidades que nos muestran cómo el universo está confabulado en un orden finito y perfecto. El día en que leí acerca del reto despedida de tía Alia y mientras abría el recetario ocurrió una epifanía: recordé la coliflor que preparaba mi abuela. Y por pura curiosidad me pregunté si esa receta, tan de mi infancia y mi vida toda, estaría entre las páginas de la querida tía de Carmen. ¡Y estaba!
No tuve dudas acerca de que esa, y ninguna otra, debía ser mi receta. A mi abuela le encantaba la coliflor: era verla y traerla a su casa. Y a pesar de que vivía sola, preparaba una coliflor entera, quizá hervida y apenas aderezada con aceite, vinagre y sal o bien estas, fritas, a la marinera como le decimos por acá. Entonces, el que pasara por su casa, podría servirse de ese tentempié siempre listo, dispuesto en un perol amplio, sobre la mesada (encimera) de su cocina.
Pero este reto se trata de Tía Alia y a ella y sus recetas, así como a todos los blogs españoles que leo, debo agradecerles la oportunidad que me dieron de conocer y entender la cocina de mi familia. Recetas como esta, o la carne encebollada también de este recetario tan especial, han sido recetas de toda la vida en la casa de mi mamá y nos costaba entender de dónde habrían salido. Con los blogs pude desandar una historia de barcos, inmigrantes y abuelos de acento castizo que se quedó en una particular forma de comer. Pelar la cebolla.
Gracias, Carmen, por compartir con cada uno de tus lectores esas recetas tan queridas que tía Alia supo legarte.

Coliflor frita
(pág. 28 del Recetario de Tía Alia
Ingredientes
  • 1 coliflor mediana
  • 1 taza de leche
  • 2 tazas de harina común (000, sin leudante)
  • 3 huevos
  • Sal y pimienta, a gusto
  • Aceite para frir, cantidad necesaria
  • Perejil y limón, para terminar
Preparación
  1. Hervir la coliflor en una cacerola con agua y la taza de leche hasta que esté blanda pero que no se deshaga. Sacar de agua y reservar hasta que alcance temperatura ambiente.
  2. Separar la coliflor en flores.
  3. Batir los huevos, condimentar con sal y pimienta.
  4. Rebozar las flores de coliflor primero en la harina y luego en el huevo batido.
  5. Freír en aceite caliente hasta dorar.
  6. Espolvorear perejil picado por encima y acompañar con gajos de limón. 


      13 comentarios

      1. Muy lindo!! Me encantó que recordaras "La nana de las cebollas" y ni que hablar del exquisito G. Grasas, uno de mis escritores favoritos.
        Cuando yo era chica, para ir las mañanas frescas al colegio, nuestra madre siempre nos decía " vestirse como una cebolla, a medida que suba el sol y empiece el calor, te vas quitando capas de ropa" por lo cual nos poníamos varias prendas una encima de otra, todas finitas...
        Otro tema que leí hace poco es que se practica una Terapia de las cebollas. Consiste en reunirse un grupo de gente a pelar cebollas y llorar, llorar y eliminar toda la angustia interna a través de las lágrimas. Sugestivo ¿No? Un abrazo, Silvia.

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      2. Muy lindo!! Me encantó que recordaras "La nana de las cebollas" y ni que hablar del exquisito G. Grasas, uno de mis escritores favoritos.
        Cuando yo era chica, para ir las mañanas frescas al colegio, nuestra madre siempre nos decía " vestirse como una cebolla, a medida que suba el sol y empiece el calor, te vas quitando capas de ropa" por lo cual nos poníamos varias prendas una encima de otra, todas finitas...
        Otro tema que leí hace poco es que se practica una Terapia de las cebollas. Consiste en reunirse un grupo de gente a pelar cebollas y llorar, llorar y eliminar toda la angustia interna a través de las lágrimas. Sugestivo ¿No? Un abrazo, Silvia.

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      3. Querida Silvia, qué preciosa es tu entrada de hoy. No necesitas de homenajes ni de retos para emocionarnos con tus palabras. Eres única!

        Esa coincidencia de la coliflor de tu abuela me parece tremendamente entrañable. La imagino cociéndola, entera, con cariño y pensando en quién sería el/la afortunado/a que la visitaría y que podría comer un pedacito de ella. La imagino adornando la encimera de la cocina, reinando en ella. La imagino en Alia, en su casa, en su cocina,...seguro que eran señoras con muchas cosas en común, no sólo recetas.

        Gracias mil por haber querido estar hoy entre quienes queremos despedirla de esta manera y decir "hasta siempre" a su reto. Ha sido un placer contar contigo en todas y cada una de las ediciones en las que has participado. No imaginas lo mucho que agradezco al reto que me haya hecho encontrar gente como tu, aunque sea de manera virtual.

        Un abrazo enorme y todo mi cariño (con acento castizo).

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      4. Con un poco de penita acompañamos hoy a Carmen para clausurar el Reto de Tia Alia, verdad ?? pero que vamos a hacer ?? las cosas son así.. Me encanta tu elección y tu "toque", la coliflor así frita, deliciosa!! Besoss!!!!!

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      5. Qué bonita entrada la de hoy, nunca hubiera pensado en las cebollas de esta forma, aunque Miguel Hernández y sus Nanas de la cebolla me encantan, luego cantadas por Serrat.
        Una coliflor muy rica, en casa siempre le hemos llamado coliflor rebozada, está claro que el mismo plato recibe nombres distintos.
        Besos.

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      6. Qué preciosidad de entrada! me gustan tus palabras y me gusta la receta, unidas te han quedado un homenaje especial para una mujer como ella, me gusta mucho lo que hoy estoy leyendo del reto, supongo que es por qué se lo merecía.
        Un besito

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      7. Qué bonita entrada has escrito!!! No podía ser menos tratándose de la despedida de un Reto tan querido para muchas de nosotras. Me ha gustado mucho leerte.
        La coliflor siempre me ha gustado y tu elección también me ha llenado de recuerdos, ya que mi madre preparaba una coliflor rebozada riquísima. Te ha quedado extraordinaria.

        Un besito,

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      8. ¡Nena!! ¿para cuando el libro? De verdad, tenés una gran capacidad para emocionar con tus palabras. ¡Me encantan la cebolla y el coliflor! y tus escritos. Extrañaba leerte. Un beso enorme y ánimo que ya llegan las vacaciones :)

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      9. La CEBOLLA es escarcha, cerrada y pobre!!! cuantos sentimientos ha removido la capa de tu cebolla que hoy has dejado al mundo!!!
        No se si me gusta más el ESCRITO, o la RECETA, en cualquier caso hago una valoración de 10 en ambas cosas, porque ponerse el dalantal para rebozar tu COLIFLOR será una gozada y mientras iré recordando tus letras.
        MI QUERIDA SILVIA, que ARTE tienes para acercarte al GRAN PÚBLICO, que SENSIBILIDAD y cuanto CONOCIMIENTO!!!
        ERES ÚNICA!!!
        MIL BESOS Y UNO MÁS... Y QUE EL AROMA DE LAS PRÓXIMAS FIESTAS NAVIDEÑAS, EMPIECE A LLENAR TU COCINA. :)))
        Conxita

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      10. Nada mas lindo que cocinar, y si la receta es para honrar a alguien y a los recuerdos infantiles, muchisimo mas.
        Me gusta esta receta, me gusta mucho, así cuando afloje un cachito el calor me la voy a hacer.
        Un besote muy grande Sil, y siempre es hermoso volver a tus álamos!

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      11. SILVIA TESORO...
        No podía por menos que acercarme a tu espacio en estas fechas Navideñas; y darte las gracias por tus visitas a mi ventana a lo largo de estos meses,y también para decirte que te aprecio y te valoro como AMIGA... y que deseo que estos días estén llenos de SALUD e ILUSIÓN para ti y los tuyos.
        UN ABRAZO DE DESPEDIDA DE AÑO, Y MUY PRONTO ESPERO ABRAZARTE EMPEZANDO EL NUEVO 2016 :))))
        Hasta pronto!!!
        Conxita

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      12. Es la única forma en que mis hijos se comen la coliflor!! a mi me gusta de todas formas pero a ellos solo rebozada y frita. Una receta estupenda!! Bs.

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      13. Amiga tocaya, dónde andas? Estás de vacaciones? Ya no te veo por mi blog. :( Por cierto! Tu blog no me aparece en el feed como los demás porque no tienes activo el gadget de "seguidores en blogger". Si lo activas, mucha gente más podrá seguir tus cosillas aunque publiques poquito. Un beso, guapa.

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