sábado, 18 de mayo de 2013

Scones clásicos ... Food Revolution Day

Creo que mi reloj biológico lleva 24 horas de atraso ... no publiqué hasta el 16 la receta que debió salir a la luz el 15/5 y hoy publico en ocasión del Food Revolution Day que fue ayer, 17/5.



Conocí a Jamie Oliver a través de algunos blogs tales como Delicious Stories y Mi Cocina Amateur, así me fui enterando del carisma desfachatado y ocurrente de este chef inglés, sinónimo de una cocina moderna, sana, local, fresca y con bastante calor de hogar.

El Food Revolution Day propone (re)pensar lo que comemos y dedicar a esto un poco de atención: no se trata de comenzar a comer distinto, sino de concentrarnos en qué comemos, cómo lo cocinamos y qué podemos hacer mejor en ello. Es un llamado a la acción a partir de pequeños gestos individuales para lograr auténticos y genuinos cambios sociales.

Más o menos, y en palabras de Jamie, El Food Revolution Day es:


El Día de la Revolución Alimentaria, el 17 de mayo, es un día de acción global dedicado a que la gente pueda optar por la buena comida y el conocimiento de las habilidades esenciales de cocina. Es una oportunidad para que las personas se reúnan en sus hogares, escuelas, lugares de trabajo y comunidades para cocinar y compartir sus habilidades de cocina, conocimientos sobre los alimentos y los recursos disponibles localmente. El Día de la Revolución Alimentaria tiene como objetivo crear conciencia sobre la importancia de una buena comida, así como generar acciones en pos de una mejor educación alimentaria para todos a través de tres acciones simples:  cocinar, compartir, vivir. El primer Día de la Revolución Alimentaria  se celebró el 19 de mayo de 2012 con más de 1.000 eventos en 664 ciudades de 62 países. (SIC - Traducción propia)


Creo firmemente en estos principios. Coincido en lo que respecta al trabajo mancomunado entre familia + escuela + trabajo + estado porque es posible lograr un cambio contundente en nuestra forma de alimentarnos. Hemos perdido el contacto con la esencia misma de la comida que es la de nutrirnos en todos los aspectos que hacen a las personas y estas ocasiones son pequeños pasos hacia una vuelta a lo natural. Además, el planteo de consumo local está más que a tono con los requerimientos urgentes del planeta en lo que hace a un uso más efectivo, racional y equitativo de los recursos naturales. A fin de cuentas lo que todos queremos es el disfrute del planeta hasta por las generaciones futuras.

Mi aporte es una receta muy sencilla de scones. La tenía prepara desde hace meses y por diversas causas no se publicó como correspondía. Entre varias recetas guardadas elegí esta porque una de las cuestiones alimenticias que más me preocupa y ocupa es lo que hace a las meriendas escolares. Desde que mi hija mayor comenzó el jardín de 4 libro una batalla solitaria contra tanta golosina y snack de quiosco. Si cuando no iba a la escuela estaba medido el consumo de azúcares y almidones industriales, ¿por qué el ingreso a la vida escolar tiene que hacer mella en los hábitos alimenticios de nuestros hijos? Es una batalla que no ha llegado a su fin y que tampoco creo haber ganado. Pero ciertamente lo intento a diario, se negocia, se permite y nos las ingeniamos. Ofrecer a los chicos alternativas más saludables y hablar mucho son estrategias que no fallan y confío en que con el tiempo darán sus frutos.

Entonces, estos scones son de esas recetas que sacan del apuro para la merienda escolar. Ricos, fáciles, sencillos, con lo que hay en la heladera (refrigerador) o la alacena (despensa). He hecho scones de lo que se pueda imaginar: algunos muy sofisticados con cerezas al marrasquino (el bocado dulce top de los cumple de mi hija) y otros invernales como unos scones de naranjas amargas, con cacao, con crema. Y esta receta básica de Blanca Cotta  a la que solo le cambié el azúcar común por azúcar orgánico. Además tuvimos el lujo de usar huevos de campo (¡reales huevos de campo!) y disfrutarlos bajo el sol de Panaholma. 


Quizá también la elegí por eso: para recrear durante estos días de ola polar un poquito del calor de las mañanas panaholmeñas de febrero ... ¿quién sabe, no?

Antes de la receta, aquí se puede acceder a una gran cantidad de imprimibles por el Food Revolution Day, desde stickers y banners hasta e-books y posters con consejos para la alimentación sana y natural en el hogar, la comunidad, la escuela y el trabajo.    


Scones clásicos 

Receta de Blanca Cotta, del Pequeño Blanca Cotta Ilustrado.

Ingredientes 

(para una docena de scons de 5/6 cm de diámetro, aproximadamente)

250 g de harina 0000 (para repostería)
2 cucharaditas (café) de polvo para hornear
100 g de manteca fría
1 huevo
4 cucharadas de azúcar (orgánica, en mi caso, sino común)
esencia de vainilla o ralladura de limón, al gusto (preferí la esencia de vainilla)
leche fría de a cucharadas y en cantidad necesaria
huevo con leche para pintar (paso que omití)

Preparación

Integrar los secos (harina, polvo para hornear y azúcar) sobre la mesada de trabajo (encimera). Poner encima la manteca fría cortada en cubos e integrar a los secos formando un arenado, podemos trabajar con las puntas de los dedos, con dos cuchillos o con cornet, en todo caso es importante recordar que el éxito de los scons se encuentra en no amasar.  Una vez formado el arenado, agregamos el huevo y la esencia, de ser necesario añadimos leche de a cucharadas pero sin excedernos, hasta obtener un bollo de textura irregular que no se debe amasar
Estiramos sobre mesada enharinada con ayuda de un palote y cortamos en círculos de 5/6 cm de diámetro por 2 cm de alto. 
Disponemos en una placa para horno previamente enmantecada y enharinada. 
Si se desea, este es el momento de pintar con la mezcla de huevo y leche. 
Llevamos a horno precalentado y templado. Cocinamos por unos 30 minutos o hasta que la superficie esté doradita.


Con esta receta sumo mi voluntad a la iniciativa del FRD que organizaron Vero, de Alma Singer y Seel, de Seelvainilla : un recetario conjunto para honrar la comida saludable y pensada al que se puede acceder aquí.

jueves, 16 de mayo de 2013

Pastel norteño de choclo y zapallo ... mi receta BBSS Primavera - verano (europeos)

Luego del éxito de convocatoria que significó el primer reto BBSS organizado por Marisa de Thermofán, la llama quedó encendida y fue cuestión de tiempo que saliera al ruedo la segunda edición. En esta oportunidad, se trató de colectar recetas con la misma iniciativa (ser buenas, baratas, sencillas y sanas) pero sumadas a un lema:


La patata no es solo brava (para recetas saladas) 
El chocolate puede ser demoníaco (para recetas dulces).

Coincido plenamente con la declaración de principios de Marisa y las razones que la llevaron a involucrarse de manera tan activa y proactiva en un proyecto como este. Por alguna motivo, nos estamos olvidando de comer como un acto social y familiar que proyecta lazos sólidos de afecto y empatía. Para peor, las sucesivas crisis que de uno y otro lado del mundo se han suscitado, generan cada vez más pobreza y el consecuente hambre material, moral y cultural que esta conlleva.



Entonces, quería participar con una receta significativa, no solo por la receta en sí misma, sino ante todo por el profundo afecto que le tengo a Marisa pese a la distancia y sin conocernos personalmente (¡confío en que la vida nos dará esa oportunidad, querida amiga!). Y quería que fuese una receta con significado local, colores y sabores de mi tierra que se extienden a través del mar...

Hablemos de la receta. La idea de base está tomada de un antiguo recetario de Knor-Suiza que vino entre la gran cantidad de recortes y apuntes varios que junté durante años; y digo vino porque, literalmente, viajó desde la casa de mi mamá hasta mi propia casa el día en que me casé. Era una especie de pastel de carne versionado con productos un poco más autóctonos, tanto así que al principio unía ambas recetas: pastel de carne + zapallo en el puré + granos de choclo/maíz en el relleno. Finalmente llegó el día en que me animé a prepararlo tan cual: sin carne y con mucho zapallo en el puré. Desde entonces es uno de los platos favoritos de mis hijos y mi esposo y, aun más, de todo aquel que se ha animado a probarlo.

Así que ciertamente los invito a preparar y probar esta receta BBSS. Y aquí estaré esperando los comentarios, por supuesto.  

Finalmente y por esas casualidades que siempre ocurren (y disfruto) esta mañana, muy temprano, escuché que es la fiesta de San Isidro Labrador, patrono de los labradores del mundo (luego vería en Bloglovin la cantidad de recetas para la ocasión considerando que el patrono de Madrid y varias ciudades españolas más). Me gustó la coincidencia, como decía, porque esta receta está tomada de la huerta, sin dudas: cebollas, maíz, zapallo o calabaza, pimientos ... todo lo que el campo pródigo nos da a través de su fertilidad sutil y el trabajo laborioso y paciente del buen labriego.  (Nótese que esta entrada estaba inicialmente prevista para ayer, 15/5, día en que efectivamente cerraba la convocatoria del 2° reto BBSS y efectivamente festividad de San Isidro, patrón de los agricultores del mundo y de la mismísima ciudad de Madrid.)


Pastel norteño de zapallo y maíz (4 porciones)

Ingredientes

Relleno:
2 cebollas chicas (aprox. 200 g)
1 1/2 pimientos (aprox. 300 g, pueden ser rojos, verdes, amarillos o una mezcla de todos ellos)
2 choclos -maíz en marlo, maíz con hueso- (aprox. 2 tazas de granos ya cocidos. También se puede usar una lata grande de choclo/maíz en granos)
1 cebolla de verdeo chica (2 cucharadas de la parte verde cortada en rodajas)
1 huevo duro picado groseramente
sal fina, en cantidad necesaria
pimienta, al gusto
ají molido, 1 punta de cuchillo
canela, 1/2 cucharadita de café
pimentón dulce -tipo español-, 1 cucharada de café
aceite de oliva (también puede usarse maíz o girasol, indistintamente), 2 o 3 cucharadas

Puré para la base y la cubierta:
3 papas/patatas medianas (aprox. 750 g.)
1 rodaja de zapallo (calabaza o zapallo anco también van muy bien, 400 g. apox.)
1 cucharada de manteca/mantequilla
100 cc de leche
sal y pimienta para condimentar
100 g. de queso fresco en cubos de 2 x 2 cm (cuartirolo tipo lombardo, mozarella o cualquier otro queso que funda al calor) 
semillas de zapallo tostadas y saladas (según las instrucciones de Agustina)
rocío vegetal para la fuente (mantequilla/manteca/aceite/ghee)

Preparación

Relleno
Hervir los choclos/maíz en abundante agua con sal por unos 10 minutos o hasta que estén tiernos (las variedades de choclos actuales no requieren más que ese tiempo de cocción, pero es probable que los choclos orgánicos precisen de un tiempo bastante mayor). Retirar del agua y enfriar. Con ayuda de un cuchillo de buen filo desgranarlos y reservar. No desechar el agua de cocción.
Picar la cebolla y el pimiento en brunuoisse. Reservar. Cortar la parte verde de la cebolla de verdeo en pequeños aros y reservar.
Llevar a un fuego alto una sartén de fondo grueso (esto es muy importante para que nada se vaya a pegar) con un par de cucharadas de aceite. Una vez que el aceite tomó temperatura ingresar la brunoisse de cebolla y pimiento. Salar ligeramente y bajar el fuego. Dejar cocer hasta que la cebolla tome un color ambarino y comience a caramelizar, a la vez que el pimiento haya perdido completamente su turgencia (esto, a fuego medio a bajo, lleva aprox. 20 minutos; pero todo depende del tamaño de la hornalla, claro).
Agregamos los granos de choclo y algunas cucharadas del agua de cocción de los mismos. Dejamos en el fuego por uno 5 o 10 minutos, hasta que el líquido se haya reducido por completo. Condimentamos con
la sal, la pimienta, la canela y el ají molido. Apagamos el fuego y añadimos, por último, el huevo duro groseramente picado y la cebolla de verdeo que habíamos reservado. Dejamos que pierda temperatura. Mientras tanto ...

Puré
Lavamos y cepillamos las papas muy bien. Lo mismo hacemos con el zapallo, al que le retiraremos las semillas y las reservaremos para tostar. Ya todo limpio, acomodamos las papas enteras y con piel junto al trozo de zapallo en una cacerola con agua fría y  llevamos a ebullición. Una vez que rompió hervor, bajamos el fuego y añadimos algo de sal gruesa. Dejamos cocer a fuego bajo hasta que las papas estén tiernas para puré (esto es que al pincharlas con un cuchillo se desprendan de él).
Retiramos la pulpa de zapallo con ayuda de una cuchara y pelamos las papas con ayuda de un lienzo (siempre con cuidado de no quemarse porque papa y zapallo deben estar MUY calientes para que el pué quede sin grumos). Con ayuda de un pisapuré hacemos un puré (valga la redundancia) que condimentaremos con sal, pimienta y la manteca. De ser necesario añadimos la leche, igual este puré debe quedar más bien seco.

Armado
Untamos una fuente que pueda ir del horno a la mesa con rocío vegetal (también podría ser aceite o manteca) y cubrimos el fondo con una capa de puré (la mitad de la preparación). Volcamos sobre él el relleno de vegetales y cubrimos con el resto del puré, cuidando de  reservar 1 o 2 cucharadas generosas. Incrustamos sobre el puré los cubitos de queso y los tapamos con las cucharadas de puré reservadas. Por encima, esparcimos las semillas del propio zapallo tostadas y saladas.
Llevamos a horno fuerte, por unos 15 minutos para que tome temperatura y el queso se derrita en el interior del pastel.
Servimos y disfrutamos en familia como corresponde a una receta BBSS. ¡Gracias, Marisa, por ayudarnos a pensar en estas cosas!



Traducción de ingredientes 

Como toda receta local, este pastel podía traer algunas complicaciones en cuento al nombre de los ingredientes, así que le pedí a Marisa que oficiara de traductora de la ONU y me hiciera notar qué denominaciones podían causar complicaciones. Acá hay una foto de los ingrediente con los nombres locales y sus acepciones posibles.
Lo que más me ha sorprendido es lo que refiere al pimiento rojo, también llamado ají morrón, pimiento morrón o morrón, simplemente, aun pimentón en algunos países. Ese mismo pimiento en las verdulerías locales se consigue de tres colores: rojo, verde y amarillo. Luego también se puede conseguir pimiento calahorra, que es siempre es rojo y hasta una variedad similar al  pimiento del piquillo que tiene denominación de origen. Entonces, a falta de pimiento fresco una buena conserva de pimientos en aceite funcionará de maravillas. 


Nota del editor:
Como habrán notado, estoy inmersa en medio de un rediseño absoluto del blog. Pensé en encomendar esta tarea a un profesional, pero ciertamente tengo bastante en claro qué quiero así que decidí intentarlo por mis propios medios. Espero tener éxito y en breve ofrecer un blog de lectura más amena y sencilla.

domingo, 12 de mayo de 2013

Torta de banana y nueces ... de la naturaleza y para (re)comenzar

Post de (re)iniciación ...

El blog tiene ya su tiempo: andando y andando ha pasado más de un año desde que se gestó la primera idea, empecé a escribir y finalmente me animé a apretar el botón mágico por el que Álamos ventosos quedaría "colgado" en la web. Ana y blanca, de Juego de sabores,  celebran por estos días también un año de su blog y se refieren a esta experiencia con una analogía muy ilustrativa: tirarse al agua y comenzar a nadar. La imagen me resultó curiosa y original a la vez, porque no lo había pensado así, aunque lo es, ciertamente. 

Le decía a mi esposo que creo haber encontrado en el blog un medio de expresión, un canal para hacer oír mi voz aunque sea en el silencio de mis propias palabras. Hay algo de sanador en esto de escribir.  Además, este mayo 2013 inaugura una nueva etapa en nuestra vida familiar y quiero celebrar ambos acontecimientos con lo primero que hicimos: volver a Panaholma.

A veces llevamos años en un lugar sin saber que pertenecemos a él. Panaholma es como una suerte de remanso en la vorágine diaria y tener la posibilidad de regresar a la tranquilidad de sus noches y lo apacible de sus días es siempre un privilegio. Me asombra ver cómo cambia el paisaje estación a estación, mes a mes. Con los primeros fríos (pese a que este otoño discurre más cálido de lo habitual), sobre la ruta, ya se vuelve a ver el ganado pastando, los rollos de alfalfa. ¡Qué bueno que aún queden vacas criadas a campo! No puedo evitar esta expresión cuando los feet lot avanzan a pasos agigantados y nos van privando de esta postal exquisita de mansedumbre y extensión.


Cuando pienso en este asunto de las vacas se me vienen varios libros a la memoria: desde el Facundo de Sarmiento, cuando intenta explicar algunas cuestiones de la sociología argentina a través de esa extensión abrumadora que es la pampa, el llano, hasta una thiller del cordobés Sergio Aguirre:  La venganza de la vaca. Este segundo libro fue la lectura que compartimos con mis hermanas y mi papá hace dos veranos y no dejó indiferente a nadie. Creo que las vacas son parte de nuestra idiosincrasia, lo agropecuario nos define y es una pena que en lugar de crecer como país a partir de esa nota distintiva sigamos preguntándonos en qué podemos ser buenos...

Un último dato (dato del que tomé conocimiento ayer en la clase de Latín)... ¿nunca se preguntaron porqué agropecuario hace referencia al desarrollo de la agricultura y el ganado -vacuno especialmente- siendo que no había nada parecido a ganado, vaca y afines en la composición de la palabra? Bueno, yo sí me lo había preguntado y ayer a través de un texto del exquisito Salustio llegó la respuesta:

pecus-oris es ganado en latín (de hecho, los romanos medían su riqueza en torno a la disponibilidad de ganado y en el latín dinero es pecunia-ae, de ahí pecunia como moneda o dinero, en español). El español solo ha conservado la raíz pec con idea de ganado en agropecuario, que refiere al trabajo de la tierra (agro) y el ganado (pecu). 

Para celebrar, entonces, nada mejor que una sencilla torta, con ingredientes naturales que nos retrotraen a nuestra conexión con la tierra y que disfrutamos en la soleada tarde otoñal de Panaholma: una torta o bizcocho de banana y nueces. Tomé la receta del libro Las recetas de Sabor a mí, de Maru Botana, es la "Torta ecuatoriana de bananas". Varias veces -y siempre con éxito- la he preparado tal cual. Esta vez apliqué algunos cambios con igual éxito en el resultado final. Por tanto, donde hice cambios encontrarán entre paréntesis el original de la receta.


Torta de banana y nueces

Ingredientes (para un molde redondo de 24 cm de diámetro)

100 cc de aceite de canola (125g de manteca/mantequilla) -aceite de girasol puede ir igual de bien-
150 g de azúcar orgánica (azúcar común)
3 huevos chicos (2 huevos normales)
esencia de vainilla
200g de harina 0000 -harina de repostería-
3 cucharaditas de polvo para hornear -polvo Royal-
50g de nueces ligeramente trozadas
1/2 taza de leche -entera o descremada, al gusto-
1 banana grande y madura (2 bananas chicas) -plátanos maduros también servirían-
1/2 manzana roja rallada grueso (que no lleva en el original)

Preparación

Mezclar el azúcar con el aceite hasta que notemos que se comienzan a disolver los cristales (si se usara manteca, habría que batir hasta cremar). Añadir los huevos de a uno integrando bien antes de agregar el otro, perfumar con la esencia. Tamizar los ingredientes secos (harina y polvo para hornear) y mezclar con las nueces ligeramente trozadas.  Añadimos de a poco al batido de azúcar/aceite/huevos/esencia alternando con la leche. Por último incorporamos el puré de frutas: la banana pisada y la manzana rallada.
Enmantecar y enharinar un molde de 24 cm. Volcar la preparación y llevar a horno precalentado. Cocinar por unos 30 minutos en horno moderado. Probar con un pinche o cuchillo que que la cocción esté completa. Retirar y enfriar.

Por último, deseo invitarlos a participar en el 2° reto BBSS (Recetas Buenas, Baratas, Sanas y Sabrosas) que la entrañable Marisa de Thermofan nos propone. La idea es armar un recetario de preparaciones dulces o saladas, entrante o plato principal con que podamos alimentar a nuestros niños sanamente. Hay tiempo hasta el 15 de mayo para participar y realmente vale la pena hacerlo. Los invito a leer acerca de la convocatoria y las pautas para sumarse a esta buena causa. ¡Mi receta BBSS, en un par de días! 


lunes, 29 de abril de 2013

Carne encebollada ... nuevo reto de la Tía Alia


 
Cuando Carmen publicó, a principios de mes, el reto de abril de la Tía Alia, supe de inmediato que me ocuparía de la receta salada. Increíblemente, las instrucciones de la receta coincidían casi a pie juntillas con una plato que suelo hacer más o menos seguido en casa y del que desconozco completamente la historia. Una carne con cebolla y limón a la sartén ... básicamente, ese es el nombre que le damos en casa  a esto que la Tía Alia llamó carne encebollada y que difiere en algunos ingredientes con respecto a la propuesta original pero estoy segura de que comparten esencia.

Sucedió además que para el reto de marzo no llegué a publicar y en el medio tuvimos con Carmen una interesante conversación a cerca de las palabras y cómo a veces estas nos alejan, nos acercan, nos hacen mejores, nos vuelven villanos ... en fin ... cosas todas que las palabras hacen. Pensaba en esto y trataba de imaginar de dónde podría haber tomado esta receta cuando recordé una anécdota de mi infancia ...

En la casa de mi mamá y antes en la de mi Nona Coca, siempre se ha comido "bifes con juguito", plato simple si los hay, pero que así nombrado ha generado más de una confusión.  No son más que churrascos (escalopes o bifes) de ternera cocidos con algo de cebolla y el agregado final de una conserva de tomates enteros. No es carne en salsa, mucho menos un estofado ... ¡son bifes con juguito! Entonces, sucedió una vez que alguien preguntó qué habíamos almorzados y con la mayor naturalidad mis hermanas y yo dijimos "bifes con juguitos". Vaya sorpresa la del interlocutor que pensó, en el mejor de lo casos, en carne apenas cocida.


Pienso que mis bifes con limón tienen en esta plato de mi mamá un ancestro de importancia, luego recordé haber visto una versión similar en un programa de cocina, del que tomé la idea del corte que usé, y, finalmente, entre mis recortes hay una receta sacada de un mailing de Wal Mart, con más o menos los mismos ingredientes...

Pero me quedé pensando en esto de las palabras, porque cuando leí la opción dulce allí estaba "jícara", completamente desconocida como unidad de medida e incluso como lo que es: un utensilio de cocina.  ¿Cómo llegó del náhuatl a España? ¿Qué océanos cruzó? ¿Lo hizo de la mano de las semillas del cacao? ¿Cuántas cosas nos perderemos a diario por estas cuestiones lingüísticas? Las palabras que tanto bien pueden hacer, a veces se vuelven saetas hirientes que alcanzan al corazón desprevenido y al no tanto. 

A veces hemos perdido la capacidad de asombrarnos tras las palabras y en otras ocasiones las hemos cambiado por gestos. ¿Cuánto podríamos recuperar si recuperásemos el don de la palabra? La palabra escrita, la palabra dicha, la palabra guardada... Suele costar ver esta idea de la palabra como materia prima de una obra de arte, sin embargo es tan fácil construir castillos en el aire, y los construimos con palabras. Adoro las palabras. 

Las palabras nos convirtieron en humanos. Analizamos nuestro mundo con base a palabras. Y aquello que no podemos nombrar no existe. De la misma manera, puedo decir y doy fe de ello, que las palabras tienden puentes, nos ayudan a conocernos pese a las distancias y tejen sólidos lazos de amistad que nada tienen que ver con las distancias y el tiempo. A cada una de mis amistades tejidas en cartas y mails dedico esta entrada. Ha sido como reunir en la mesa a tantas personas queridas con quienes hemos construido una historia común de palabras que van y vienen a través del tiempo y del espacio. 

"La palabra dice lo que dice
y además más
y otra cosa"

Carne con cebolla y jugo de limón

En cuanto a la carne:
El corte que usé es colita de cuadril. El cuadril por estos lados es la carne preferida para hacer vuelta y vuelta sobre la plancha. La colita de cuadril es la punta de este corte. No suelen ser muy grandes y la carne es tiernísima. En este post pueden ver un interesante muestreo acerca de las denominaciones de los cortes vacunos en México, Venezuela, Colombia y los equivalentes en inglés. Y aquí lo que podríamos llamar información oficial de la carne vacuna argentina, a través del Instituto de promoción de la carne vacuna argentina.   No caben dudas acerca de que la carne de ternera es toda una institución en el país y que nuevamente están las palabras haciendo de las suyas. 

Ingredientes (4 personas) 

1 colita de cuadril de 700 gr., aprox.
2 cebollas medianas
2 dientes de ajos
1 limón mediano
sal y pimienta en cantidad necesaria
aceite de oliva en cantidad necesaria

Preparación
Limpiar la colita de cuadril de toda la grasa y tejido conectivo que pudiese tener. Cortarla en medallones de no más de 1 cm de espesor. 
Poner una sartén (usé un wok) al fuego con 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva. Una vez que tomó temperatura añadir los dientes de ajos en camisa y las cebollas cortadas a pluma (juliana). Salar.
Cocinar por unos 10 minutos hasta que las cebollas comiencen a caramelizar. Quitar los dientes de ajo y acomodar los bifecitos de carne sobre la cebolla.
Cocinar por unos 5 u 8 minutos y luego dar vuelta. Es importante que los bifes no se superpongan uno a otro sino que cada uno tenga su lugar en la sartén. Salpimentar.
Cuando la carne está cocida de ambos lados y en el interior, añadir el jugo de limón exprimido sobre la misma sartén. Mantener la fuego algunos minutos más.
Rectificar la salazón. Servir los bifes calientes y sobre ellos la salsa de limón y cebollas.

N/B: nosotros gustamos de la carne completamente cocida, quien la prefiera en su punto deberá darle algunos minutos menos de cocción de cada lado, pero siempre procurando que el interior alcance los 60°.  

Guarniciones
Puré de papas (patatas)
Puré de batatas (boniatos)
Ensalada de chauchas y huevos (judías verdes)



El puré de batatas que preparé para esta receta es mi favorito, así que quedan invitados a mi mesa.

Puré de batatas (boniatos) 

Ingredientes

3 batatas medianas (400 gr aprox)
1/2 taza de crema de leche (aprox.)
1/2 taza de leche (aprox.)
20 gr de manteca (mantequilla)
sal, pimienta y ciboulette (cebollino), al gusto

Preparación

Pelas y cortar las batatas en cubos de 2 o 3 cm. Acomodar en una cacerola de fondo grueso. Cubrir con la leche y la crema, procurandoq ue el líquido cubra por completo los cubos pero que no esté en exceso. Añadir la manteca, sal y pimienta.
Llevar a fuego mínimo. Dejar cocer lentamente hasta que las batatas estén en su punto. Es importante controlar que el líquido no se seque de más, si fuese necesario añadir más leche.
Una vez que las batatas están en su punto, pasarlas por el pisa puré y con una cuchara de madera montar el puré. Rectificar sal y pimienta y añadir el ciboulette picado justo antes de servir. Mantener caliente al baño de María.